Los taxis de Barcelona son negros y amarillos con una luz verde en el techo que te indica si están libres.
No son muy caros y constituyen una buena alternativa fuera del centro.Allí hay que evitarlos ya que es más rápido desplazarse en Metro o caminando.
Todos deben llevar taxímetro a la vista. Existen dos tarifas, urbana e interurbana, y después de las 20 horas se incrementa el precio de la carrera. Cobran un suplemento por maletas y otro por entrar al aeropuerto. Las propinas no son obligatorias.
Dentro del vehículo está prohibido comer, beber y fumar en los coches. Puedes pararlos en la calle o tomarlo en las paradas. También existe el servicio de radio-taxi para solicitar un coche.