Hoy por hoy, una ciudad colonial declarada Patrimonio Mundial Cultural y Natural por parte de UNESCO, en 1979. Ciudad tan hermosa como histórica.

Todas sus calles con empedrados, y ruinas de monasterios e iglesias edificadas por la colonia española, que sobreviven al pasar de los tiempos. Un Viaje a La Antigua Guatemala ya sea durante el día y la noche sin importar la hora, el recorrer la ciudad siempre da gusto y tranquilidad para el alma, ver llegar los atardeceres descendiendo sobre las cúpulas de las casas, exhibiendo todo un espectáculo de colores para quien lo aprecia, los colores anaranjado y rojo, se mezclan con las pintorescas paredes de las casas que conservan sus colores coloniales. Con suerte en uno de vuestros viajes, podremos observar en el lado este de la ciudad el volcán de fuego haciendo erupción, por la noche con su resplandeciente lava color rojo intenso descendiendo por la ladera. Es todo un espectáculo único en la vida, que para aquellos aventureros de corazón, existe siempre la posibilidad de asistir a ver este espectáculo de cerca con varias de las agencias de turismo en el área.

El Cerro de La Cruz, en La Antigua Guatemala

Entre su población se compone por turistas, residentes e indígenas que alegran sus calles con sus coloridos vestuarios y artesanías, que atraen siempre la atención del visitante. Sin duda, por las noches todo visitante se dejara fascinar por relatos de los locales sobre las peculiares historias místicas de la región, llamadas leyendas, de frailes que suelen recorrer el barrio del carmen por la noche, el cadejo perro de grandes dimensiones, de color negro con ojos que recuerdan las propias llamas del averno, siempre acechando a cualquier indispuesto borracho, y por los causes de sus ríos y piletas encontramos una hermosa mujer en vestido blanco que llora el recuerdo de sus hijos ahogados, llamada “la llorona”, o bien el trinar de una dulce guitarra que evoca la soledad en las esquinas, un pequeño hombrecito con un gran sombrero estilo charro, el sombreron!!! Dicen las señoras ocultando a sus hijas ante este encantado seductor…

Tejados de Antigua Guatemala

El recuerdo de muchos de sus visitantes es el de regresar algún día y vivir para descansar ahí viendo el atardecer descender por las cúpulas de las casas de colores coloniales, ocultando el verde color de la naturaleza en las montañas que encierran la ciudad con celo, el de otros ya no es ser turistas, dejar su Viaje, pues desde que llegaron a conocer no se han podido despedir de su encanto, se han quedado para vivir…

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